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Terapeuta dice que este simple ejercicio puede conducir a una vida más larga y feliz

Incluso después de estar en el campo de la terapia durante casi 24 años, todavía no puedo evitar sentirme inquieto y completamente desprevenido cada vez que escucho a alguien decir: «Odio a la gente».

Esta declaración cargada negativamente hace que involuntariamente me siente derecho en mi silla porque, en el fondo, puede ser difícil de entender. Claro, las personas pueden frustrarse, lastimarse y enojarse entre sí, pero la gran mayoría de nosotros estamos haciendo lo mejor que podemos.

A lo largo de los años, he descubierto que muchas personas que proclaman su odio simplemente intentan expresar su frustración o creen erróneamente que eso los protegerá del dolor. En el mundo actual de constante cambio, miedo e incertidumbre, se ha convertido en un comportamiento cada vez más común.

Sin embargo, esta cosmovisión pesimista conlleva consecuencias innecesariamente dañinas; puede mantener a las personas atrapadas en una postura defensiva, estrecha e inútil. Como resultado, puede afectar negativamente tanto su trabajo como su vida personal.

…muchos de los que proclaman su odio simplemente intentan expresar su frustración, o creen erróneamente que eso los protegerá del dolor.

Los investigadores han descubierto que este tipo de cinismo también puede aparecer como un síntoma temporal de agotamiento: cuando vivimos en un estado de escasez de tiempo y abrumador, perdemos de vista nuestros valores y la necesidad de conexión, y otros humanos pueden comenzar a sentir como distracciones y obligaciones estresantes.

Escapar de la mentalidad de ‘Odio a la gente’

Nuestras creencias son poderosas porque, sin saberlo, transformamos los pensamientos en hechos. También buscamos inconscientemente en nuestro entorno más pruebas de que nuestras creencias son verdaderas. Si nos mantenemos firmes en que «la gente apesta» (otro que me pone los pelos de punta), sin duda encontraremos pruebas que respalden esa afirmación.

Por el contrario, si creemos que las personas son buenas por naturaleza, encontraremos más validación para llenar ese cubo de creencias. ¿No preferirías vivir en un mundo con gente benevolente?

Afortunadamente, nuestra mentalidad en torno a esto está en gran medida bajo nuestro control. Independientemente de nuestra cosmovisión general de la humanidad, con prácticas breves podemos cambiarla más hacia lo positivo.

Nuestras creencias son poderosas porque, sin saberlo, transformamos los pensamientos en hechos.

La investigación respalda esta afirmación. Según un estudio dirigido por Barbara Fredrickson, profesora que investiga las emociones positivas, adoptar un «ritual de meditación de bondad amorosa puede producir emociones positivas de una manera que supera el efecto hedónico de la rueda de ardilla».

(«La rueda de ardilla hedónica», también llamada «adaptación hedónica», es a lo que los psicólogos se refieren como la tendencia humana a acostumbrarse rápidamente a los cambios, positivos o negativos, para mantener un nivel estable de felicidad).

Según Fredrickson y su equipo de investigadores, cuando experimentamos más positividad, somos más receptivos al apoyo social y vivimos vidas más largas, felices y exitosas. En general, estos beneficios promueven una mayor satisfacción con la vida y una reducción de la depresión y otros problemas de salud.

El descanso ‘bondad-consciente’

Sin duda, es más desafiante invocar y otorgar amabilidad cuando estás ocupado o abrumado, especialmente para aquellos que tienen esa mentalidad de «Odio a la gente».

Pero al tomar un descanso rápido y consciente, puede introducir un poco de compasión contagiosa y agradable en cualquier parte de su día, y al mismo tiempo aumentar significativamente su felicidad.

Chade-Meng Tan, ex pionera de la atención plena en Google y autora de «Search Inside Yourself», enseña este brillante y altamente efectivo ejercicio de «amabilidad-consciente»:

  1. Siéntate durante unos minutos con los ojos abiertos o cerrados. Desea felicidad para ti y permite que esa intención se asimile.
  2. Elija a alguien para quien sea fácil enviar bondad. Tal vez sea un ser querido o un buen amigo. Deséale felicidad a esta persona. Nota cualquier sensación corporal que surja mientras lo haces. Imagínese cómo se sentirían al recibirlo.
  3. Elige una persona neutral, alguien que no conozcas bien. Ahora deseo a ellos felicidad.
  4. Si te sientes valiente, elige a una persona algo difícil y envíale esta amabilidad. Recuerda que esta persona, como tú, realmente solo quiere ser feliz. Si observa resistencia o tensión en el cuerpo, respire profundamente y relaje esos músculos. Esta es una práctica suave que no debe ser forzada.
  5. Finalmente, imagina desear felicidad para todas las personas del mundo, incluyéndote a ti mismo. Envíalo tan lejos como te gustaría imaginar.

Te insto a que hagas este ejercicio todos los días durante una semana, por la mañana, en el trabajo o por la noche, y observa cómo se expande tu capacidad de bondad y compasión.

Shonda Moralis, MSW, LCSW, es psicoterapeuta, autora galardonada y entrenadora de empoderamiento consciente de las mujeres con más de 20 años de experiencia. Su libro más reciente, «Respira, empodera, logra: 5 minutos de atención plena para mujeres que lo hacen todo» publicado por El experimentoofrece información sobre cómo deshacerse del estrés sin perderlo todo.

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